Pueblo
de baños o Temascaltepec. Así se llamaba al
asentamiento mazahua que, según conjeturas de los historiadores,
pudo haber sido fundado en 1432 y cuya herencia son los vestigios
arqueológicos de La Peña, aún sin explorar
totalmente.
Hoy este lugar se conoce como Valle de Bravo, pequeña
ciudad de montaña situada a 1,850 metros sobre el nivel
del mar, que cuenta con un lago artificial, donde el aire
es diáfano y las estrellas luminosas.
Valle de Bravo es uno de los destinos favoritos de los turistas
de fin de semana que buscan descanso y sobre todo, la presencia
del agua, como en los famosos saltos El Molino, El Velo de
Novia o la cascada de Avándaro. Aquí se registra
un clima templado y húmedo con lluvias de junio a noviembre,
con una temperatura media de 17.5† C, una máxima de
32† C y una mínima de 1.3† C durante la noche, mientras
que durante la mañana y el día es cálido
y favorece las actividades al aire libre. En el pueblo, por
las tardes, hay quien prende la chimenea. En El Santuario
Resort, hasta donde se puede llegar en quince minutos en automóvil
y en siete en lancha, no es necesario a menos que se quiera
contemplar el calor del fuego y relajarse con él, pues
el clima es ocho grados más cálido y confortable
que en el resto del valle.
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